Un espectáculo deprimente y vergonzoso
Por: Ramon Antonio Veras.
1.-
Toda persona física que ha llegado a la tercera edad, de seguro que ha sido testigo de acontecimientos
que, por una u otra razón, retiene en su
conciencia; un imprevisto se fija, a veces, como
una estampa en la mente y se convierte
en una especie de grabado.
2.-
Mientras más extraño es un evento, la motivación de desconcierto genera en el
espectador mucha más inquietud, llegando hasta un estado de espanto, a una
demostración excesiva de admiración, de gran
asombro.
3.-
Debo confesar que en el curso de mi vida
he sido testigo, en mi país y en el extranjero, de episodios que nunca
los he olvidado, y mientras más años transcurren más los recuerdo, razón por la que no es cualquier peripecia la que me deja sorprendido.
4.-
El día viernes 6 de noviembre en curso,
en un desfile de niñas estudiantes, efectuado con motivo de las festividades del
día de la Constitución, quedé atónito
con lo que presencié; por un instante permanecí estupefacto con lo
que contemplaba por televisión.
5.-
Las niñas estudiantes que vi desfilando
en San Cristóbal, me causaron asombro por el movimiento cadencioso de sus
caderas. Aquello me impactó porque nunca había visto en público, en mi país, semejante espectáculo.
6.-
No soy ni pretendo ser mojigato, ni un hipócrita santurrón. Soy un hombre
nacido aquí, que ha corrido la vida, y no procuro presentarme como beato, falso
puritano, ni nada por el estilo, pero
la verdad es que
lo que vi me llenó de asombro.
7.-
La forma armoniosa que las niñas estudiantes ejecutaban el movimiento de sus
glúteos, hacia adelante y atrás, evidencia que han
recibido un adiestramiento
especial de parte de verdaderos maestros, en el arte de como una
mujer debe comportarse para
demostrar su destreza en erotismo.
8.-
El hecho de ver niñitas con las palmas
de sus manitas apoyadas en el pavimento,
y en forma acelerada accionar sus cinturitas, en lugar de divertirme, me causó pena e indignación; nostalgia por las
niñitas, enfado con sus padres e irritación con las autoridades del Ministerio
de Educación.
9.-
Para colmo, como si no hubiera bastado la obscenidad
en el baile estimulante de
lujuria de las impúber, las mismas se exhibieron uniformadas con los colores de la bandera
nacional, el mismo lienzo que en los libros de cívica se define como el símbolo
que representa el alma de la patria.
10.-
Al ver las niñas ejecutando movimientos propios de trabajadoras sexuales desesperadas por concluir sus labores, confirmé la creencia
que tengo de que la sociedad dominicana está averiada, enferma, y que lo
peor es que todavía no ha tocado fondo.
11.-
Aquel que crea que el hecho que he
narrado aquí es una niñería, le invito a que solicite al canal de televisión CDN, una copia del video que recoge el acto en San
Cristóbal, al cual he hecho referencia, para que comprenda que el medio social dominicano va por mal camino, y que a cada momento exhibe su cara fea de
degradación.
Santiago de los
Caballeros,
12 de noviembre de 2015.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario