Santidades y abusos

El Comité de Protección de Derechos de Niños de Naciones Unidas, CRC, a comienzos del mes de febrero, censuró a la Santa Sede por no adoptar medidas adecuadas para poner fin a los abusos sexuales de niños y niñas cometidos por miembros del clero y acusándola por la violación sistemática de los derechos de la niñez por parte de sus miembros.

El informe, dado a conocer en rueda de prensa en Ginebra, incluía observaciones preocupantes sobre el abuso sistemático por parte de sacerdotes y religiosos a menores, y recomendaba al gobierno de la Iglesia Católica evitar que se presenten más casos en el futuro.

A partir de una investigación realizada en los últimos seis años, el informe critica fuertemente el comportamiento del Vaticano por adoptar “políticas y prácticas que llevaron a la continuación de abusos a menores y a la impunidad de los responsables” y por no tomar “las medidas necesarias” para atender estos casos y proteger a los menores”.

De acuerdo al CRC, “La movilidad de los responsables, que permitió a muchos sacerdotes mantenerse en contacto con las víctimas y continuar abusando de ellas, sigue poniendo a menores en alto riesgo de abuso sexual en muchos países”[…]“Y eso se debe a la falta de castigo de estos delitos por parte de los jerarcas eclesiásticos”.

Además de acusar al Vaticano de violar sistemáticamente la convención que protege los derechos de los niños y niñas en el mundo, el CRC, señala como gran parte de la responsabilidad se centra en la falta de control por parte de la Iglesia para detener los abusos y el no enjuiciamiento de las personas acusadas de abuso sexual. Manifiesta además, preocupación porque ante los numerosos alegatos de abuso sexual, la Santa Sede eligió preservar la reputación de la Iglesia protegiendo a los perpetradores de los delitos sobre el interés de los niños y niñas.

En nuestra región, el escándalo de los Legionarios de Cristo en México y los procedimientos utilizados por el padre Marcial Maciel, fundador de esta institución católica, para abusar de menores, fue permitida por la más alta jerarquía de El Vaticano durante décadas, sin que se hiciera nada, hasta que en 2006, siendo Ratzinger papa, anunció el cierre de la investigación sobre Maciel debido a su avanzada edad y quebrantada salud, ordenándole el retiro del sacerdocio público para consagrarse a una vida de «oración y penitencia».

En este marco de transgresión legal y moral, el pasado domingo El Vaticano canonizó al papa Juan Pablo II, destacado por encubrir estos grandes crímenes, aún a sabiendas de su trascendencia. Una bofetada en abril, mes dedicado a la niñez abusada. ¡Qué Dios nos encuentre confesados y confesadas!

SusiPola@gmail.com

"CIUDADANAS" BOLETÍN 2014 "PANORÁMICA SOBRE LA SITUACIÓN DEL MATRIMONIO IGUALITARIO EN EL MUNDO"

CIUDADANAS

BOLETÍN 2014

PROYECTO CIUDADANIA ACTIVA DE LAS MUJERES


PANORÁMICA SOBRE LA SITUACIÓN DEL MATRIMONIO IGUALITARIO EN EL MUNDO

Ponencia presentada por Denise Paiewonsky en el taller “Análisis del anteproyecto de reforma del Código de Familia”, organizado por la Colectiva Mujer y Salud. Santo Domingo, 28-29 de marzo 2014 [...]

Abril de la niñez

Desde 1998, Abril es el Mes de Prevención del Abuso Infantil en la República Dominicana y pese a la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, y al “Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes”, ley 136-03, aún falta mucho para garantizar que niños, niñas y adolescentes sean protegidos de todas formas de violencia.

La Convención sobre los Derechos del Niño, establece que es obligación del Estado proteger a los niños y niñas de toda forma de malos tratos perpetrados por padres, madres o cualquiera otra persona responsable de su cuidado, y establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto. (Artículo 19).

Entonces, al terminar este mes, más que campañas publicitarias anunciadoras de compromisos eternos que no aterrizan, el país entero debe preguntarse qué está pasando con nuestros niños, niñas y adolescentes, una gran mayoría de ellos, viviendo en peligro permanente de violencias, basadas en la cultura del autoritarismo.

Las violencias físicas que ejecutan las personas adultas para disciplinar y corregir conductas no deseables, sustituyéndolas por otras socialmente aceptables y no necesariamente mejores, causan dolor físico y también emocional, muchas veces irreversibles. Para ejemplo, los niños y niñas a quienes personas adultas a cargo queman sus manitas por considerar que les “robaron”, a veces solo centavos. También, menores abusados sexualmente y con crueldad por adultos “de confianza”, como el caso de las víctimas de pedófilos clericales.

Cuando estos maltratos físicos afectan a menores que viven en ámbitos más desfavorecidos, la victimización suele hacerse más pública que aquella que reciben menores de “familias reconocidas”, donde la doble moral instalada impide que la información fluya. Ejemplo, el caso de los hijos e hijas de hogares donde los padres ejercen violencia sobre las madres, en clases sociales empoderadas, siendo testigos permanentes y silentes.

En estas últimas semanas, vimos referencias en la prensa de casos verdaderamente dolorosos y debemos preguntarnos si realmente el Estado dominicano está tomándose en serio su rol de regulador de una prevención y atención que nunca parece llegar. Los recursos que se necesitan para la protección de la niñez, no están siendo bien utilizados y falta un presupuesto nacional transparente, como en todo.

Pasada la reflexión obligadamente católica de la Semana Santa, ni siquiera, en las tradicionales 7 Palabras, hubo quien se acordara de mencionar, por ejemplo, a los niños abusados sexualmente por los pedófilos clericales, y después de una crítica contra funcionarios/as, médicos, comunicadores/as, etc., ni una sola palabra que indicara el “mea culpa” de una iglesia que tanto nos ha escandalizado en este último año, también como ejemplo.
Y abril sigue siendo mes de la niñez!

SusiPola@gmail.com

Artículos sobre piropos

Piropos que matan

Por Susi Pola

(Publicado en El Nacional el martes 22 de julio de 1999)

Entre las cosas que se nos hacen creer a mujeres y hombres en esta cultura patriarcal que nos gastamos, la del valor  “supremo” del piropo es una de las más preconizadas, razón por la cual, a lo largo de su vida los hombres repetirán gestos, palabras y acciones que resalten sobre todo la figura de las mujeres, en los momentos y situaciones que a ellos se les dé la gana porque, al final, piropear se refiere a conquistar para el criterio común, vulgar y de gran ignorancia.

(En estos momentos, puedo imaginarme las sonrisas socarronas y autosuficientes de algunos al leer estas ideas y, en nombre de mi confeso feminismo, empiezan ya juzgar el artículo todo, de ante mano y con firmeza, como fanático, radical y extremista; después de todo, dirán, ¡A quién no le gusta un piropo!)

Bueno, ¡A mí! Y estoy segura de que no soy la única que rechaza esa considerada práctica “varonil”, unilateralmente decidida, irrespetuosa e invasora de los más serios sentimientos femeninos, es más, tengo la certeza de que la mayoría de las mujeres nos sentimos alteradas por la intromisión repentina, siempre inadecuada, del piropo que cualquier hombre desconocido y envalentonado por el mensaje cultural de dominio sobre nosotras, nos dispara a su antojo.

La herencia del “dominus” establecido por Roma, ha trascendido épocas, espacios y tiempos completos y se asienta en un presente, a veces medieval, a veces, moderno y en ocasiones postmoderno, a base de voluntad y perseverancia, más de los hombres “organizados” con los propósitos pertinentes, que la de otros individualizados para la reflexión y el cambio.

Claro que, viviendo como estamos en una coyuntura llamada de institucionalización, habrá que tener en cuenta desde el propio Estado, los daños capaces del piropo como expresión de dominio y de violencia de género. Y si Ud. cree  exagerada la valoración,  le remito al caso de Santiago, al que me niego llamar “incidente”, en el que una joven mujer perdió la vida a causa de un “piropo”.

¿Qué justificación le dará el sistema al tal Papito, prófugo mil veces protegido, quien se atrevió a pellizcarle los  “glúteos” a María Elena Rodríguez? No será muy grande el problema, porque no hay cosa que convenza más fácilmente al aparato operativo de la justicia que la “provocación” de una joven en pantalones o minifalda, así como el argumento de “los tragos que lo pusieron loco”, debilidades del  elemento político (actitudes) del Poder Judicial, que nunca fallan para el favor de los agresores…

Lo que no será tan fácil de asimilar es la reacción criminal del piropeador quien, abofeteado por María Elena y herido en su orgullo de macho, decidiera apuñalarla y, como consecuencia, matarla, porque no sé a Uds., pero a mi sí me ha impresionado esta nueva lección del sexismo local, gráfica y contundente: “m´hija si algún mal nacido la toquetea, quédese dada, porque le puede costar caro, por  consiguiente, aguántese todo”.

Y ahora, como no se puede alegar “pleito de pareja”, ¿Cómo nos vamos a disponer anímica y estratégicamente para asimilar esta otra manera de matar mujeres? ¿Todavía sigue Ud. pensando qué las feministas exageramos? ¿Le parece intrascendente el tema del piropo y sus nefastas consecuencias? En fin, solamente quería decirles lo poco inocente del método.

Y como corolario, se me ocurre comentarles acerca de la irresponsabilidad de la emergencia médica del Hospital al que fue llevada María Elena, herida en el cuerpo y en el espíritu: hasta me atrevo a imaginar como quienes la atendieron, cosiendo con superficialidad las heridas y sin determinar la posibilidad de vísceras cortadas,  al darle de alta, hasta festejaron la ironía del suceso, inventando toda clase de bromas.

Mientras tanto, la seriedad de las consecuencias del piropo de Papito, llegaron tan lejos que acabaron con los sueños de María Elena, y por extensión, con los míos y con los de todas . ¿Es esto justo?

El concurso de piropos

Por Susi Pola

(Publicado en El Nacional, el martes 17 de febrero 2008)

 Hace algún tiempo, una joven estudiante estadounidense de un programa de intercambio, me preguntaba si las dominicanas sentíamos que fuera violencia los continuos "piropos" con que los hombres abordan a las mujeres en la calle y sitios públicos, o si eso era algo "normal" en esta cultura, refiriéndome que cuando se quejó por esto en el grupo de su clase, le dijeron que las dominicanas reciben los "piropos" como un halago y no como un acoso. En aquel momento, ella y yo, comentábamos acerca de cómo la naturalización de la desigualdad de las mujeres, no nos deja reconocer las violencias de género más sutiles, que terminan tupiendo el entramado de las grandes y aparatosas violencias.

Que los piropos son otra expresión, invisible y silenciosa, de la violencia cotidiana que vivimos las mujeres en las calles y los espacios en general, es conocido no solo en muchos países, sino también por varias legislaciones que incorporan la figura al acoso sexual cuando se expresan en este sentido. Sin embargo, en nuestro país son las mismas autoridades las que no se dan por enteradas y alegando el rescate de las tradiciones dominicanas,  “esas prácticas que el pueblo venía realizando por años y que en los últimos tiempos se habían olvidado”, proceden sin ninguna teoría, a reciclar y fortalecer los mitos culturales discriminadores.

El país tiene un enfoque formal de la violencia basada en el género, que se fundamenta en el respeto a los derechos humanos, establecido en el Plan Nacional de Equidad de Género, y la supervisión de su funcionamiento pertenece a la Secretaría de Estado de la Mujer, SEM, que de acuerdo a su misión, es la encargada de regir y dar seguimiento a la implementación de políticas públicas para lograr la equidad, igualdad de derechos y ciudadanía plenas de las mujeres, mediante la integración de la perspectiva de género en el quehacer estatal, la sensibilización y cambio de valores de la sociedad y la articulación con organizaciones nacionales e internacionales. Por lo tanto, cualquier otro ministerio del Estado Dominicano, debería coordinar con la SEM antes, durante y después de establecer programas y/o acciones que afecten directamente a las mujeres, a fin de mantener solo aquellos capaces de prevenir las violencias y sobre todo, los que no las promuevan, como es el caso del piropo que además de reciclar la cosificación del cuerpo y atributos femeninos, se usa para consolidar la masculinidad de quien lo dice y mantener la tradición de que las mujeres están ahí para alegrarle la vida a los hombres, algo que además, debe agradecerles.

Es que, las violencia de género, intrafamiliares y/o sexuales, deben preocupar a todas las Secretarías de Estado e instituciones dependientes del poder dominicano porque muchas terminan con consecuencias terribles para el entorno familiar inmediato y para toda la sociedad que se conturba y empequeñece. Hasta el viernes pasado, diecisiete dominicanas han sido asesinadas por masculinos violentos de su cercanía -19 si contamos las dos dominicanas ultimadas por sus parejas en España- y como si fuera poco, también una mujer empoderada de acuerdo a la lógica machista, mató a su compañero y huyó después dejando atrás el cuadro de dolor que estas acciones conllevan.  Lo más preocupante son los escenarios en que estos feminicidios se perpetraron, variados y entrelazados, demuestran una escalada de ensañamiento que no debuta con el asesinato, sino que se conforman y se fortalecen en un continuum lleno de micro violencias normalizadas, aceptadas y desapercibidas por la cultura reivindicada, como es el caso del concurso de piropos.

Quizá en Interior y Policía, no sabe que entre las 19 muertas de estos dos meses, hay dos menores de edad, de 12 y 16 años, que fueron brutalmente asesinadas por un novio de 30 años y un concubino, respectivamente, como si a esas edades, relaciones así fueran posibles. Puede ser que tampoco sepa, que un comunicador aplastó la cabeza de su esposa hasta deshacérsela. O que a dos de las muertas, sus ex compañeros las quemaron vivas por no querer volver con ellos. O que a otra, el concubino la mató con su vehículo. O que cuatro de los feminicidas se suicidaron después de matarlas.

Por favor, señores funcionarios con esto, no inventen. Más de doscientas dominicanas asesinadas cada año por el solo hecho de ser mujeres, es demasiado

Otro febrero de piropos y violencia!

Por Susi Pola

(Publicado en El Nacional, martes 17 febrero 2009)

La manía machista de conmemorar el 14 de febrero, inventado del amor –sin mayúscula- para la venta también de mujeres, se recicla otra vez este año y como el pasado, tendrá concurso de piropos. Qué pena y que imagen grotesca de negación y resistencia por los lados de Interior y Policía a mejores estrategias para el desmonte de la violencia! Y eso que, sus propias estadísticas señalaron que la violencia es masculina, dato más que suficiente para que la campaña del febrero amoroso fuera dirigida a mermar las presiones machistas y criminales.

Qué manía la de promover los piropos y más grande aún, hacerlo en febrero, un mes de poco relajo, en términos patrióticos y religiosos, en el que se pueden ubicar otras reflexiones más inclusivas y reverentes! Y otra vez se olvidaron de consultar la medida con la Secretaría de Estado de la Mujer que, por cierto, debía de intervenir en estas “aloqueteadas” acciones para impedir que se exalte el libre manoseo de nuestra dignidad ciudadana.

El país tiene un enfoque formal de la violencia basada en el género, que se fundamenta en el respeto a los derechos humanos, establecido en el Plan Nacional de Equidad de Género, PLANEG II, y la supervisión de su funcionamiento pertenece a la Secretaría de Estado de la Mujer, SEM, que de acuerdo a su misión, es la encargada de regir y dar seguimiento a la implementación de políticas públicas para lograr la equidad, igualdad de derechos y ciudadanía plenas de las mujeres, mediante la integración de la perspectiva de género en el quehacer estatal, la sensibilización y cambio de valores de la sociedad y la articulación con organizaciones nacionales e internacionales. Por lo tanto, como decía la Catedrática de Historia de la Educación de las Mujeres, de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad de Sevilla, en ocasión de su visita al país a finales del año pasado, los países que como la R. Dominicana, que cuentan con una Secretaría de la Mujer, disponen de un instrumento inmejorable para articular y proponer políticas de intervención en cada una de las demás Secretarías.

Sepan que en la R. Dominicana, donde las violencias sociales en general y las de género en particular, arrebatan, promover los piropos es un arma de doble filo, por la “naturalización” de violencias sutiles, que no nos deja a las mujeres ni siquiera reconocerlas y terminan tupiendo el entramado de las grandes y aparatosas violencias, como el feminicidio.

Como para la dirección de Interior y Policía, la difusión de las estadísticas son claves para la comprensión del problema y para el diseño de políticas y estrategias a seguir, como manifestara en la entrevista otorgada a la revista Quehaceres de noviembre de 2008, recordamos algunas de ellas, de la propia investigación de esa cartera, que señalan perfectamente la tríada de la violencia masculina: el 92% de los ejecutores de homicidios violentos, son hombres; el cien por ciento de los feminicidios, son cometidos también por hombres; y los suicidios también están encabezados por hombres.

Además, llama la atención de cualquiera, el doloroso dato de que, en los primeros 40 días de este año 2009, hayan sido asesinadas por razones de género, 34 dominicanas, sucumbiendo a masculinos violentos de su cercanía, mujeres que vivieron maltratadas hasta morir a manos de sus piropeadores!

Es verdad que todo depende de lo que se diga, del tono con el que se diga y quién lo diga, pero la sutil línea que separa el halago de una lisonja inocente, de un requiebro ofensivo, cuando se deja al antojo de quien sea, hacen del piropo una  violencia invisible, un atentado, muchas veces cotidiano, contra la dignidad de la mujer.

Las dominicanas necesitamos que todas las autoridades se coordinen en acciones que fortalezcan la igualdad y la equidad, sin manipularnos con ideas dicotómicas y de doble moral, a través de prácticas que profundizan nuestra subordinación!

Nuevas santidades

La canonización de dos Papas, el próximo domingo 27 en la Plaza de San Pedro, pone en evidencia el afán de tratar de reconciliar las dos visiones de la Iglesia Católica, representadas en las pugnas disimuladas que existen en esta institución. Para muchas personas dentro del catolicismo y fuera de él, no es muy políticamente justo reunir a Juan XXIII, reconocido como el Papa que abrió la Iglesia a la pluralidad del mundo moderno, con elogios y críticas en los cinco años que estuvo al frente de El Vaticano, junto al muy conservador Juan Pablo II, primer Papa no romano después de más de cuatro siglos, quien en 27 años de papado, mantuvo un incuestionable papel político en la Guerra Fría, juez y legislador de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano, de quienes ocultó sus pecados durante casi tres décadas, manteniendo el proyecto político y social ultraconservador de la Iglesia frente al 85% de la humanidad que no es católica.

Pero a Juan Pablo II, además, ni la feligresía católica ni el resto del mundo podrán borrarle la habilidad con que mantuvo ocultos los escándalos de abuso sexual por curas católicos, a quienes defendió, como al pederasta mexicano Marcial Maciel, encubriéndolos siempre. También Juan Pablo II, en los 27 años de ejercicio de poder muy humano, siendo máximo juez y legislador del El Vaticano, jamás decidió tipificar el lavado de dinero como delito, permitiendo uno de los fraudes más grandes en la historia de la humanidad, como es el del Banco Ambrosiano. Juan XXIII, de corta vida papal, llamado “El Papa bueno”, permanece en la historia como un aire fresco que entró a la Iglesia Católica y gobernó de manera muy diferente.

Para las mujeres católicas, los procesos de canonización, marcadamente masculinos, no solo en quienes se establecen como jurados, sino también en la elección de santidades, se revelan como una muestra política contra las mujeres. Y a las cifras del viejo Santoral Católico que establece el calendario romano, nos referimos. De un total de 332 personas santas, hay un porcentaje de 81.33% de hombres y 18.67% de mujeres.

Otro documento de la Iglesia Católica en la Internet, presenta un inventario de las canonizaciones de personas santas desde 1982 al 2002 y señala que en ese período hubo un total de 506 declaraciones de santos/as, de las cuales 76.92% fueron hombres (390) y 23.07% fueron mujeres (117).

Las cosas no han cambiado mucho y las canonizaciones de este próximo domingo 27, si no nos toman de sorpresa, nos reafirman que la canonización, es un proceso, además de sexista, manipulado políticamente para mantener el poder terrenal.

SusiPola@gmail.com

RESUMEN SUCINTO DE LO OCURRIDO CON LAS MODIFICACIONES AL CÓDIGO PROCESAL PENAL Y LA FORMA EN QUE FUERON APROBADAS Y DE MI INTERVENCIÓN EN LA SESIÓN DE AYER 8 DE ABRIL DE 2014 por: Minou Tavarez Mirabal



RESUMEN SUCINTO DE LO OCURRIDO CON LAS MODIFICACIONES AL CÓDIGO PROCESAL PENAL Y LA FORMA EN QUE FUERON APROBADAS Y DE MI INTERVENCIÓN EN LA SESIÓN DE AYER 8 DE ABRIL DE 2014.
Por: Minou Tavarez Mirabal
Mucha gente me ha estado preguntando qué fue lo que pasó en la Cámara de Diputados con la aprobación del Código Procesal Penal y se puede resumir en lo siguiente:
El proyecto que había sido discutido y estudiado durante años en la Cámara de Diputados perimió en el Senado el año pasado. En agosto pasado el diputado Víctor Suárez introduce un nuevo proyecto  en la Cámara y es al momento de conocerlo cuando ocurre la falta grave: a la hora de someterlo a votación no se le presenta como nuevo ni se dice que no era el mismo, sino lo contrario. Si se hubiera dicho que era nuevo, tendría que haber ido a la Comisión o a lo menos puesto a disposición de los legisladores para su conocimiento y luego discutido en el Hemiciclo como lo ordena el Reglamento.  Así se habría conocido, por ejemplo, la eliminación del famoso párrafo del artículo 85 que cercena derechos ciudadanos y que formaba parte del proyecto anterior perimido en el Senado.
Sin embargo, el trato que se le dio a la hora de conocerlo y someterlo a la consideración y a la votación del Pleno de los diputados fue que se trataba del mismo que se había discutido y aprobado antes y que había perimido.  Esas fueron las razones que se argumentaron para tratarlo de urgencia en dos lecturas consecutivas. Para muestra basta el botón de cómo se motivó la votación, según la transcripción oficial de los debates en la Cámara de Diputados:
“Diputado Demóstenes William Martínez Hernández: (…) es decir, que estando presentado como está y habiendo sido leído en más de dos ocasiones este Código Procesal Penal, estamos sugiriendo, estamos proponiendo de manera formal, que el mismo sea liberado de lectura y que se proceda a su discusión para ser sancionado en el día de hoy, y por lo tanto, inmediatamente, propondríamos la urgencia del mismo. Gracias, Presidenta”.
“Diputada Vicepresidenta en funciones de Presidenta: “Bien. Sometemos, liberar de lectura y de ir a comisiones el proyecto, para que entonces sea conocido en el día de hoy, porque es todo íntegro, viene todo igual, porque ya se ha conocido dos veces, se ha aprobado, lo que vamos hacer es liberarlo de todo procedimiento para que sea conocido en el día de hoy, incluyendo la declaratoria de urgencia, que la había solicitado, ¿eso fue lo que oí?, okey. Bueno, sometemos que sea liberado de todos los procedimientos, de ir a comisión y de lectura, tanto el proyecto como el informe, porque ya ha sido conocido en dos ocasiones y aprobado por esta Sala. A votación, Diputados y Diputadas, voten”.
Por esa razón, al revisar toda la documentación relativa a lo ocurrido con “este importante instrumento que tiene que complementar la lucha contra la corrupción en la República Dominicana” he pedido una investigación donde corresponde: en la Cámara de Diputados.
Nada de espíritu de cuerpo ni defensa corporativa. Aquí lo que importa es la Institución. Por eso pedí la investigación. Un pedido que reitero porque lo ocurrido atenta contra los cimientos mismos de la Institución, atenta contra la confianza y la credibilidad que nos debemos como colegas, atenta contra la legitimidad de las leyes y resoluciones que aprobamos para el pueblo dominicano, atenta contra la democracia.
Para terminar, transcribo aquí un resumen de la solicitud que hice ayer en el hemiciclo:
“Yo he pedido este turno previo para manifestar y compartir con esta Honorable Cámara de Diputados mi preocupación, y solicitar una acción de la misma, como corresponde…
(…) mi preocupación tiene que ver con un tema absolutamente fundamental para la Cámara de Diputados, como parte que es de un Poder esencial del Estado dominicano, por su propia institucionalidad y legitimidad.
Y aún a riesgo de parecer que insisto demasiado en el tema, lo voy a repetir, porque estoy muy preocupada, porque, insisto, nosotros y nosotras hemos sido elegidos y elegidas para conocer los asuntos de que somos apoderados, para discutirlos en las comisiones. Y hemos sido elegidos para brindar nuestros mejores oficios como servidores públicos, aquí, en este Hemiciclo en el cual nos corresponde debatir, discutir y, finalmente, tomar las decisiones que se entienda mejores, a pesar de que estemos de acuerdo o no con ellas. Por eso las decisiones se toman por votos aquí, no consensuadas.
Digo todo esto, porque entiendo que hay, absolutamente, serias faltas en la forma en que el Código Procesal Penal se aprobó en esta Cámara de Diputados.
Señor Presidente, el proyecto que se aprobó con el argumento de que era exactamente el mismo proyecto cuyo informe habíamos aprobado, que no tenía diferencias con ese informe que habíamos aprobado en la sesión del 24 al 25 de julio, del 2013, es un proyecto que sí tenía diferencias. Y aquí los Diputados y Diputadas votaron confiando en que se trataba del mismo proyecto, y no, no se trataba del mismo, y en el caso particular… le ruego que me permita concluir, porque estoy hablando de cosas muy importantes para la Nación dominicana…
(…)Efectivamente, el artículo 85 fue modificado a propuesta de la Comisión de Justicia, pero lo que la Comisión de Justicia propuso que se modificara fueron los párrafos gramaticales III y IV, no el I, que aparece modificado, y no el II, que desaparece del proyecto de ley…
(Luego…) en los debates en los cuales aprobamos -nuevamente de urgencia- rechazar las modificaciones del Senado al Código Procesal Penal, el Senado tampoco había modificado la exclusión de ese párrafo que cercena derechos conquistados por el pueblo dominicano, por los dominicanos y dominicanas.
(…) quisiera solicitarle que esta situación vaya a la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados para que sea investigada por nosotros mismos. Creo que es la solución institucional que debemos darle a la situación, porque de no hacerlo, además, ese Código y todos y todas nosotras, aunque nos paremos aquí a vocear discursos encendidos, defendiéndolo, sabemos que tiene una falla de origen que puede prestarse a que la aprobación del mismo sea declarada como inconstitucional, como irregular…
Apreciados y apreciadas colegas, no insistamos, por favor, en seguir repitiendo conductas que solamente perjudican al pueblo dominicano, y que, especialmente, perjudican a esta Cámara de Diputados, a la que nosotras y nosotros pertenecemos…”
RESUMEN SUCINTO DE LO OCURRIDO CON LAS MODIFICACIONES AL CÓDIGO PROCESAL PENAL Y LA FORMA EN QUE FUERON APROBADAS Y DE MI INTERVENCIÓN EN LA SESIÓN DE AYER 8 DE ABRIL DE 2014.
Por: Minou Tavarez Mirabal

"El Caso de Diloné y el de Jordi" Por: Ramón Antonio Negro Veras

El Caso de Diloné y el de Jordi

Por: Ramón Antonio Negro Veras

Miguel Diloné y Jordi Veras en el año 1975
1.- Cada ser humano retiene en su conciencia un ídolo que, por una u otra razón, le motiva recuerdos de alegría, satisfacción o ejemplo de una actividad cualquiera, y con el tiempo se convierte en su símbolo.
2.- En nuestro país, más de una generación de los amantes del béisbol cuando se habla de ese deporte siempre recuerdan a Miguel-Guelo-Diloné, quien con su forma peculiar de correr las bases, cambió por completo el juego de pelota a nivel profesional.
3.- Guelo Diloné, no ha sido el pelotero más completo que ha pasado por un terreno de juego de béisbol en nuestro país pero, primero, ha sido, históricamente, el mejor robador y corredor de las bases y, segundo, hasta  ahora es el jugador más electrizante del pasatiempo que apasiona a amplios sectores de la sociedad dominicana.
4.- El impacto que Diloné generaba cuando  se colocaba en el home para agotar un turno; su desplazamiento hacia la primera base; la  forma asombrosa de tomarle el tiempo al lanzador contrario para moverse de una base a otra, en fin, su habilidad para sacar  de concentración a todo el cuadro interior del conjunto adverso, llenaba de emoción hasta a los más aburridos.
5.- Ese jugador de béisbol que llenó  de alegría  a millones  de dominicanos y dominicanas amantes del béisbol, hoy es víctima de la tristeza  causada  primero, por el horrendo crimen de que fue víctima su madre y, segundo, porque ve que el proceso judicial contra las asesinos de su progenitora se ha eternizado.
6.- Ante el último reenvío de que fue objeto el expediente que está en curso ante un tribunal de Santiago, Guelo Diloné declaró a la prensa que el   caso de  su mamá está transitando el mismo camino tortuoso que el de Jordi Veras.
7.- El asesinato contra la madre de  Guelo Diloné, y la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi, sirven de ejemplo para caracterizar  un medio social agrietado, bajo la influencia del crimen organizado y de asesinos que, además de llevar  dolor, pesar, aflicción, tristeza, angustia y sufrimiento a sus víctimas, a sus familiares y a la sociedad, también quieren burlar a la justicia.
8.- A Guelo Diloné, le digo que no se desespere, que se arme de paciencia, que más temprano que tarde  a los que asesinaron a su  madre,  al igual que los que quisieron matar a Jordi, les alcanzará la vara de la justicia

Santiago de los Caballeros,
7 de abril de 2014


El Caso de Diloné y el de Jordi

Por: Ramón Antonio Negro Veras

Mujeres en peligro

A pesar de los índices altos de violencia basada en el género contra las mujeres, reflejadas en las referencias de la prensa y en los informes de la Procuraduría, una gran parte de la ciudadanía aún no se toma en serio la gravedad de este fenómeno.  A eso se suma el modelo machista que se mantiene en el imaginario socio cultural del patriarcado, en el que las familias de los agresores los protegen y hasta justifican, favoreciendo la impunidad que siempre termina por destaparse mal y trágicamente.

Es el caso de una reconocida familia de esta ciudad de Santiago, en la que dos de sus hijos han sido denunciados formalmente a la justicia por violencias contra sus compañeras sin que trascienda por el peso de su presencia en la sociedad, donde el patriarca de la misma se registra como “persona de bien”.

Una de ellas, divorciada desde hace más de 7 años, aún está en proceso de partición, en una situación irritante, injusta e increíble para la víctima, todo por la manipulación del proceso de parte del ex consorte agresor y de su padre, conocedores del manejo del sistema legal y sus trampas.

A la otra le va peor, porque aún reconociendo un tribunal las violencias infligidas, viven separados en la misma casa desde hace dos años, ella a merced de los designios del agresor que se encarga de la administración total de la casa, para mantener la violencia permanente y hasta que él quiera. Los hijos más pequeños, testigos obligados, viven el temor de las réplicas, en el filo de una navaja sostenida por el padre agresor.
Ambos hermanos, con historia de abuso de drogas y con manejo de armas propias, son protegidos por el patriarca de la familia, cómplice de tales abusos ante la mirada indiferente de esta sociedad que prefiere el susurro por detrás de las puertas que la palabra clara y liberadora. Así, estas dos mujeres, sobrevivientes por su propia fuerza y deseo, solo se tienen una a la otra, unidas por una historia común que las hermana en la lucha.
Pero la justicia, conociendo los resultados de la conducta machista violenta, tiene recursos para prevenir un desenlace fatal y debe aplicarse. En el caso de la víctima que vive bajo el mismo techo que su verdugo, una orden de alejamiento se impone, para que el agresor armado salga de la casa que deben vivir sus hijos y la madre, sin que eso signifique que pierde su parte de la propiedad, pero que salga lo antes posible.

Nadie debe amparar a los agresores, es peligroso!

SusiPola@gmail.com

Violencia machista

La semana pasada, en menos de dos días, tres mujeres fueron asesinadas violentamente por hombres relacionados íntimamente con ellas, una cifra que alarma a esta ciudad de Santiago y sea o no percepción, a muchas personas nos parece demasiado mujeres caídas por la violencia machista. En el recuento de los números, sería prudente que todo el mundo en este país, reflexionara sobre el fenómeno de la masculinidad violenta dominicana y desde cada lugar ocupado, sea en espacios públicos o privados, se empezaran a planificar cambios.

Ni marchas ni campañas convocadas, modifican el nefasto panorama y como dijera una vez, muy apropiadamente, la Procuradora Fiscal del Distrito, Magistrada Yeni Berenice Reynoso, tenemos que cambiar lo que estamos haciendo, porque hasta ahora, seguimos mal, una señal de que no estamos refrenando este grave problema.

Se habla de hogares destruidos como causa y se propone, manus militari y por la ley, una familia modelo que no se parece a lo que tenemos, insistiendo en el rol tradicional e inexistente ya, porque la “familia” es eso, una manifestación social en cambio permanente.

Se invoca al más puro moralismo, cuando el porcentaje de “inmoralidad” y sobre todo, de falta de ética, es el paradigma ejercido por los actores relevantes de nuestro sistema social, con el mayor de los descaros y con todas las bendiciones sociales y religiosas. Se apela a la disfuncionalidad de una familia “sin crianza correcta”, cuando el sistema no se entera que la “disfunción” alegada, es la regla y es sobre esa realidad que hay que trabajar.

Se pretende que la falta de fe y “búsqueda de Dios” es la causa de tanto desenfado, pero se ignora que la mayoría de este pueblo hace rato que ha tomado el nombre de Dios a la chacota, empezando por una buena parte de los propios ministros de las iglesias. Mientras tanto, las brechas de la inequidad se profundizan entre riquezas mal habidas y pobrezas provocadas; entre personas adultas atiborradas de poder sobre niños, niñas y adolescentes indefensas; entre el autoritarismo machista y las pretendidas vidas “femeninas”; en fin, entre el poder y la sumisión.

La violencia contra las dominicanas, las acciones violentas delincuenciales cometidas y el índice de suicidios, son ejercidas y ejecutadas por hombres, una tríada de violencia masculina que hay que desmontar. Pero mal procedemos si no lo reconocemos y seguimos haciendo las mismas cosas que refuerzan el patrón, lo reciclan y hasta lo exaltan.
¿No será hora de cambiar el mensaje entronizado?

SusiPola@gmail.com