Con Olaya Dotel
Existen maneras y maneras de ejercer la ciudadanía que tienen que ver con la capacidad de intervenir, conscientemente o no, de las personas, frente a procesos de transformación de la sociedad y de regeneración de las estructuras estatales. Así dice Demetrio Valentín, obispo brasileño exponente de la Doctrina Social de la Iglesia, asegurando también que es la ciudadanía la que puede reciclar la sociedad, de manera continua, oxigenándola con nuevos valores, los que la conciencia ética vaya indicando de manera siempre más clara.
Para Valentín, sin el ejercicio consistente, articulado y perseverante de la ciudadanía, los valores resultan utópicos, y el permanecer inaccesibles puede provocar la frustración y el desánimo. Y, consciente del compromiso que tiene la ciudadanía de realizar las utopías, entiende que es importante preguntarnos: ¿Qué ciudadanía queremos?
Como un grupo interesante de dominicanas que provienen de todas las áreas del colectivo, Olaya Dotel es una de las personas conscientes que se ha respondido a esa pregunta, eligiendo los valores de la ética, la dignidad, la sensibilidad social, la participación solidaria y todos los que empujan hacia la utopía de una sociedad inclusiva y democrática. Es lo que transmiten sus escritos y sus actuaciones, es una ciudadana activa con apertura a lo transcendente.
Politóloga, con una licenciatura en Ciencias Políticas de la UASD, y con Maestría en Ciencias Sociales, orientación en Educación, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, en Buenos Aires, Argentina, entre muchos otros títulos, Olaya Dotel, tiene varias publicaciones e investigaciones realizadas y es, además, articulista. A través de sus artículos convoca a la ciudadanía a la reflexión, siempre democrática, para ubicarnos en los márgenes de una mejor democracia.
Sin embargo, hay quienes ejercen la ciudadanía exclusiva, apoyados por grandes cuentas bancarias crecidas en el ejercicio de la adulonería alabanciosa prepagada que no soportan el disenso a sus estrechas visiones y por estos días de fervor politiquero a ultranza, maquinan historias que le adjudican a personas como Olaya, capacidades funestas que demostradamente no tiene. Son lo que alguien ha dado en llamar “paleros intelectuales”, nunca mejor dicho y para ellos, el pueblo no es nadie y el país parece funcionar para un grupo autosostenido entre sí, a partir de un “arroz con mango” construido en un tiempo entre funciones y trabajo mediático -la proporción no se sabe- y alabando al poder se mantienen en él.
Así, a Olaya Dotel, intelectual, trabajadora, democrática y con derecho a expresar sus ideas, la convierten en una peligrosa amenaza para la estabilidad que en su mundo y para su grupo creen vigente, sin saber que en este país tan pequeño, nos conocemos todos y todas.
susipola@gmail.com
Feministas y Código Penal
En 1999 la Comisión Redactora, compuesta por cinco hombres y una mujer, abogados y abogada que no tenían trayectoria de trabajo en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, terminó y presentó el anteproyecto de Código Penal dominicano, que había estado trabajando por decreto presidencial.
Desde entonces, la Coalición de ONG por un Código Penal Moderno y Consensuado, compuesta por feministas y mujeres organizadas e independientes, iniciaron un periplo que se extiende hasta la fecha, hoy con el nombre de Foro Feminista y cuenta con las mismas abogadas técnicas de entonces, ahora más especializadas y otras jóvenes expertas incorporadas en el proceso.
En 2003, el proyecto fue aprobado por el Senado. La Coalición de ONG por un Código Penal Moderno y Consensuado y la entonces Secretaría de la Mujer, presentaron previamente sendos documentos de propuestas muy similares, enfocadas a introducir la perspectiva de género desde los derechos humanos de las mujeres, pero no fueron escuchadas.
El documento aprobado por el Senado en aquel momento, provocó reacciones de diferentes sectores de la sociedad civil y del sector estatal. CONANI, entidad máxima del Sistema Nacional de Protección a las políticas públicas en materia de niñez y adolescencia y la Coalición de ONG por la Infancia señalaron el irrespeto a los derechos humanos de los Niñas, Niñas y Adolescentes y otras reacciones fueron la de la Asociación de Ginecología y Obstetricia, Colegio Médico Dominicano y Asociación de Dueños de Clínicas quienes se oponían a las severas sanciones impuestas a los médicos y personal de salud por prácticas de abortos. Junto a las mujeres de la Coalición, solicitaron al entonces presidente de la República observar la pieza para que fuera devuelta a la Cámara de Diputados y Diputadas a fines de revisión.
El presidente entonces, doctor Leonel Fernández, observó el anteproyecto advirtiendo sobre la desnaturalización y/o abandono de las previsiones establecidas en la ley 24-97 y apelaba a los compromisos internacionales asumidos por el Estado Dominicano.
A través de estos años, la pieza ha estado en discusión en diferentes comisiones hasta hace tres semanas que fue dado a conocer el último informe que contiene prácticamente los mismos retrocesos para las mujeres que el anteproyecto de 2003. El Foro Feminista, solicitó una reunión el día 30 de octubre al presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados/as, porque entendió que los debates estaban abiertos y nadie respondió para refutarlo.
Entonces, decir que “las feministas no entienden la reforma” no parece que sea lo correcto, tanto la entienden que, de manera propositiva, llevan acompañándola ¡desde sus inicios!
susipola@gmail.com
Código Penal y Feminicidio
Estamos en noviembre, mes de la No Violencia Contra las Mujeres, el menos propicio para que se tomen decisiones contra los derechos de las dominicanas.
La Organización canadiense Hombres de Montreal en Contra del Sexismo, decía que “los hombres matan a las mujeres, a los niños y a las niñas como un acto de propiedad, terrorismo y venganza, con el apoyo de una sociedad y un sistema judicial sexista y sentenciaban que, esta masacre y continuo exterminio, seguirá hasta que no se termine el sexismo y la violencia sexista, junto con todas las excusas de los hombres para consigo mismos”.
La cultura patriarcal y machista se mantiene incólume en el imaginario del poder dominicano que rechaza incorporar una visión democrática, equitativa e inclusiva, resistiéndose a todo razonamiento en este sentido y mirando hacia atrás, con el apoyo de una cultura política desvirtuada y en un espacio que da la impresión de situarse a espaldas del pueblo.
Es lo que está aconteciendo en el Congreso dominicano, donde un grupo mayoritario de legisladores y legisladoras, no terminan de entender que el feminicidio es un crimen de género que trasciende las fronteras de lo doméstico, empeñándose en nombrarlo diferente y tipificarlo solo cuando se mata a la pareja.
Preocupa la confusión conceptual y el afán de desconocer el trabajo de investigación sobre el fenómeno del feminicidio de personas e instituciones que en este país, trabajan desde hace más de quince años coordinando conocimientos internacionales con personas investigadoras en la región y en el mundo. La acción obstinada de limitar la tipificación del crimen al ámbito doméstico y de pareja, dejaría fuera y en la impunidad a más del 35% de las muertes violentas de las mujeres, por el hecho de ser mujeres.
La aparición de nuevos escenarios del feminicidio en los últimos 5 a 10 años, señalan una modificación en el operativo de este crimen, pasando de ser, para comienzos de 2000, en un 70% íntimo, es decir ejecutado por parejas o ex parejas de las víctimas, a un 62.52% para el año 2006, indicando que más de 37% de estas muertes violentas de mujeres, no son ejecutadas por la pareja, de ahí la necesidad de ampliar la nominación de un crimen que preocupa a todo el país.
Junto a un feminicidio exclusivo, despojar a la ley penal de una definición de la violencia contra la mujer, como propone la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados/as, es otra señal de la confusión y la resistencia respecto a la complejidad cultural de las relaciones desiguales de género y la violencia que generan.
Estamos en noviembre, mes de la No Violencia Contra las Mujeres, el menos propicio para que se tomen decisiones contra los derechos de las dominicanas.
susipola@gmail.com
La Organización canadiense Hombres de Montreal en Contra del Sexismo, decía que “los hombres matan a las mujeres, a los niños y a las niñas como un acto de propiedad, terrorismo y venganza, con el apoyo de una sociedad y un sistema judicial sexista y sentenciaban que, esta masacre y continuo exterminio, seguirá hasta que no se termine el sexismo y la violencia sexista, junto con todas las excusas de los hombres para consigo mismos”.
La cultura patriarcal y machista se mantiene incólume en el imaginario del poder dominicano que rechaza incorporar una visión democrática, equitativa e inclusiva, resistiéndose a todo razonamiento en este sentido y mirando hacia atrás, con el apoyo de una cultura política desvirtuada y en un espacio que da la impresión de situarse a espaldas del pueblo.
Es lo que está aconteciendo en el Congreso dominicano, donde un grupo mayoritario de legisladores y legisladoras, no terminan de entender que el feminicidio es un crimen de género que trasciende las fronteras de lo doméstico, empeñándose en nombrarlo diferente y tipificarlo solo cuando se mata a la pareja.
Preocupa la confusión conceptual y el afán de desconocer el trabajo de investigación sobre el fenómeno del feminicidio de personas e instituciones que en este país, trabajan desde hace más de quince años coordinando conocimientos internacionales con personas investigadoras en la región y en el mundo. La acción obstinada de limitar la tipificación del crimen al ámbito doméstico y de pareja, dejaría fuera y en la impunidad a más del 35% de las muertes violentas de las mujeres, por el hecho de ser mujeres.
La aparición de nuevos escenarios del feminicidio en los últimos 5 a 10 años, señalan una modificación en el operativo de este crimen, pasando de ser, para comienzos de 2000, en un 70% íntimo, es decir ejecutado por parejas o ex parejas de las víctimas, a un 62.52% para el año 2006, indicando que más de 37% de estas muertes violentas de mujeres, no son ejecutadas por la pareja, de ahí la necesidad de ampliar la nominación de un crimen que preocupa a todo el país.
Junto a un feminicidio exclusivo, despojar a la ley penal de una definición de la violencia contra la mujer, como propone la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados/as, es otra señal de la confusión y la resistencia respecto a la complejidad cultural de las relaciones desiguales de género y la violencia que generan.
Estamos en noviembre, mes de la No Violencia Contra las Mujeres, el menos propicio para que se tomen decisiones contra los derechos de las dominicanas.
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Gobierno y Código Penal
El jueves primero de noviembre, se llevó a cabo la Declaración de Compromiso de las instituciones y organizaciones que integran la Comisión Nacional de Prevención y Lucha contra la Violencia Intrafamiliar (CONAPLUVI), en presencia del presidente de la República y la primera dama, ministros y ministras y otras personas funcionarias del gobierno dominicano, así como representantes de la sociedad civil y de agencias internacionales de financiamiento.
Una gran convocatoria respondida en apoyo a esta comisión que viene trabajando desde finales de la década de los noventa, conformada por diferentes ministerios e instituciones del Estado dominicano, con una representación de dos ONG que trabajan la violencia contra la mujer, Profamilia y el Núcleo de Apoyo a la Mujer, NAM, de Santiago.
El trabajo de la CONAPLUVI, presidido por la ministra de la Mujer, ha tenido sus altas y sus bajas en estos años, la más de las veces reunida sin la presencia de los/as ministros/as que la componen, porque aún no se entiende la importancia de trabajar contra la violencia de género contra la mujer desde todas las instancias del Estado, pero desde el año pasado, impulsada por el Ministerio de la Mujer, planteando un plan de trabajo que es la base del compromiso declarado la semana pasada.
El acto tuvo solo dos intervenciones, de la ministra Alejandrina Germán y del procurador general de la República. La primera leyó la Declaración de Compromiso, con lo pactado por cada una de las instituciones y organizaciones que lo componen y el Procurador, anunció la campaña Promesa de Hombre, establecida para frenar la violencia contra las mujeres. Ambos, manifestaron preocupación por las altas cifras de violencia y se adhirieron al compromiso del presidente Medina en su discurso de toma de posesión de asumir “la responsabilidad de desarrollar un esfuerzo integral para erradicar esa horrible lacra que nos avergüenza, que es la violencia intrafamiliar y de género”.
La ministra Alejandrina Germán, se declaró en contra de los cambios que contradicen la Ley 24-97 en el Código Penal y los avances logrados en materia de protección a la mujer, apelando a la Constitución dominicana, al igual que el Francisco Domínguez Brito, quien también mencionó la modificación en curso del Código Procesal Penal. Ambas personalidades instaron a los/as legisladores/as a no retroceder en ambas reformas.
La administración del Estado, al igual que el movimiento de mujeres que viene dando seguimiento a estas reformas desde hace más de trece años, han enviado un mensaje claro a los/as legisladores/as y ojalá, en este noviembre que empieza de manera diferente para el gobierno, no se convierta en la fecha del atraso, en materia de leyes penales contra la violencia hecha a las mujeres.
susipola@gmail.com
Una gran convocatoria respondida en apoyo a esta comisión que viene trabajando desde finales de la década de los noventa, conformada por diferentes ministerios e instituciones del Estado dominicano, con una representación de dos ONG que trabajan la violencia contra la mujer, Profamilia y el Núcleo de Apoyo a la Mujer, NAM, de Santiago.
El trabajo de la CONAPLUVI, presidido por la ministra de la Mujer, ha tenido sus altas y sus bajas en estos años, la más de las veces reunida sin la presencia de los/as ministros/as que la componen, porque aún no se entiende la importancia de trabajar contra la violencia de género contra la mujer desde todas las instancias del Estado, pero desde el año pasado, impulsada por el Ministerio de la Mujer, planteando un plan de trabajo que es la base del compromiso declarado la semana pasada.
El acto tuvo solo dos intervenciones, de la ministra Alejandrina Germán y del procurador general de la República. La primera leyó la Declaración de Compromiso, con lo pactado por cada una de las instituciones y organizaciones que lo componen y el Procurador, anunció la campaña Promesa de Hombre, establecida para frenar la violencia contra las mujeres. Ambos, manifestaron preocupación por las altas cifras de violencia y se adhirieron al compromiso del presidente Medina en su discurso de toma de posesión de asumir “la responsabilidad de desarrollar un esfuerzo integral para erradicar esa horrible lacra que nos avergüenza, que es la violencia intrafamiliar y de género”.
La ministra Alejandrina Germán, se declaró en contra de los cambios que contradicen la Ley 24-97 en el Código Penal y los avances logrados en materia de protección a la mujer, apelando a la Constitución dominicana, al igual que el Francisco Domínguez Brito, quien también mencionó la modificación en curso del Código Procesal Penal. Ambas personalidades instaron a los/as legisladores/as a no retroceder en ambas reformas.
La administración del Estado, al igual que el movimiento de mujeres que viene dando seguimiento a estas reformas desde hace más de trece años, han enviado un mensaje claro a los/as legisladores/as y ojalá, en este noviembre que empieza de manera diferente para el gobierno, no se convierta en la fecha del atraso, en materia de leyes penales contra la violencia hecha a las mujeres.
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