2 de n A los 65 meses de la
tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi
Por: Ramón Antonio Veras.
1.-
Para cumplir con un deber no podemos
fijarnos plazos ni condiciones; debemos acatar hasta consumar el compromiso
que hemos asumido, si en verdad estamos decididos a actuar con la responsabilidad que implica la misión o encargo.
2.-
En mi condición de padre de Jordi Veras,
me he impuesto la obligación de
accionar para que impere la justicia en
el caso de la tentativa de asesinato de que fue objeto el 2 de junio de 2010.
No puedo, bajo ninguna circunstancia, permitir que por una negligencia o despreocupación mía, triunfe la impunidad.
El deber me manda a mantenerme vigilante, ser cuidadoso y desplegar todo mi
empeño para que sean castigados los culpables como bien merecen.
3.-
La acción criminal contra mi hijo Jordi, no fue la obra de un delincuente actuando en forma individual, sino un operativo orquestado, planificado por
un colectivo, una asociación que trabaja con los métodos del crimen organizado
al más alto nivel del sicariato moderno.
4.-
Se ha comprobado que el concierto criminal instrumentado para matar a
Jordi, no terminaría con el asesinato,
sino que fue pactado hasta más allá, lo que se ha evidenciado por la armonía,
la coordinación, la coincidencia que han
mantenido los coautores ante los tribunales.
5.-
Adriano Román y la asociación de
criminales que contrató para asesinar a
Jordi, en todo el curso del proceso judicial, en lugar de arrepentimiento, han
demostrado satisfacción por el acto criminal. En ellos no hay remordimientos,
sino contumacia, persistencia, obstinación en seguir abrazados al crimen, desconocer la justicia y continuar matando por
encargo.
6.- De la misma forma que calmadamente se
reunieron para planificar el crimen
contra mi hijo, en igual
sentido, tranquilamente han preparado los incidentes para eternizar el
conocimiento del asunto. Proceden a ritmo, sincopado, para que nada sea discordante. Aunque con
diferentes defensores, tienen
semejanza en los argumentos a los fines de burlar el sistema judicial.
7.- No escapa a la inteligencia de los hombres y
mujeres sensatos del país, que la
asociación de criminales que procuraron matar a Jordi, han recurrido a
todas las maniobras ante la Cámara Penal de la Corte de
Apelación, para que no sea conocido
el recurso que ellos mismos interpusieron, lo que prueba que la impugnación que
hicieron a la sentencia de primer grado
no ha sido más que
con el fin de continuar burlando el sistema judicial, a la sociedad, a la
víctima y a su familia.
8.- Los
responsables de la tentativa de asesinato
contra mi hijo Jordi, en forma colectiva
acordaron ejecutar el crimen, y también en sociedad han coordinado que no concluya el proceso
en grado de apelación. Pero la dilación del caso no ha impedido ni impedirá
mantenernos en firme reclamando
justicia, y el transcurso de los meses
no hará que cambiemos de actitud. Cualquier ocasión será oportuna para que predomine la justicia
sobre la criminalidad y su aliada la impunidad.
9.- La sociedad dominicana se ha mantenido
atenta a todo el curso del expediente
del caso de mi hijo Jordi, no sólo por lo execrable del acto criminal, sino
también por la alta peligrosidad que representa la cáfila de asesinos que
componen Adriano Román y la banda de
sicarios que contrató.
10.-
En la etapa actual de la vida dominicana, cuando la criminalidad mantiene en
estado de desasosiego a la sociedad,
constituye un mensaje tranquilizador,
para la comunidad decente del país que aspira a no vivir bajo la voluntad y capricho de la
delincuencia, que se aplique la ley
a los que se unificaron para llevar a cabo el asesinato contra Jordi.
Santiago de los
Caballeros,
2 de noviembre de 2015.

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