Santiagueras
y santiagueros: si no por los vivos, por lo menos por nuestros muertos
Por: Ramón Antonio Veras
1.- Una vez se agota el modelo económico
predominante en un país, la sociedad entra
en crisis, sus instituciones se hacen infuncionales, se relaja la disciplina, y
el caos se observa por todas partes; tal es el caso que se ha presentado aquí donde
el desorden ha tomando su imperio.
2.- En la República Dominicana, Santiago de los Caballeros es la ciudad donde
más se advierte el agrietamiento social como consecuencia de la debilidad del
ordenamiento económico vigente; en ella los vivos y los muertos resultan
víctimas del caos existente.
3.- Así, por ejemplo, aquel que por coincidencia
fallece un día jueves, y su velatorio se efectúa en la funeraria situada
frente al Cementerio de la calle 30 de Marzo
en Santiago, se va a morir dos veces por
lo que ocurre en el mercado de las
pulgas que hace varios años comenzó en la plaza pública de la J. Armando
Bermúdez, en Pueblo Nuevo, y ya se ha
extendido hasta la esquina formada por las calles 30 de Marzo y Salvador Cucurullo.
4.- Lo que se observa en el citado lugar los días jueves de cada
semana, no puede ser descrito con palabras; aquello hay que verlo para
comprender lo que es el Santiago de hoy en lo que a decadencia se refiere; eso
da grima, espanta, hace llenar de asombro hasta al ser humano más
pasible. La foto que encabeza este
trabajo lo explica todo.
5.- En verdad, el mercado de los jueves en los
alrededores del Cementerio de la calle 30 de Marzo, en Santiago, constituye una
afrenta, una desvergüenza, un bochorno
para toda persona sensible, decente y con un mínimo de sentido cívico.
6.- Lo ideal fuera que los directores de escuelas
y colegios de Santiago lleven a sus
alumnos y alumnas al sitio ya aludido, y les expliquen lo que fue nuestra
ciudad ayer, y el basurero, la inmundicia que es hoy por culpa de los
politiqueros irresponsables, y munícipes
santiagueros indolentes e indiferentes.
7.- Si no
por los vivos, por lo menos por la paz
que merecen los muertos que descansan en
el Cementerio de la 30 de Marzo, esa área de Santiago debe ser rescatada, para
que vuelva a ser un espacio respetado y aseado; que simbolice recogimiento, y
honra al lugar que sus familiares escogieron
como última morada: el Cementerio
de la 30 de Marzo.
8.- El
respeto hacia un ser querido fallecido se prueba honrando su memoria; todas
aquellas personas que tienen seres queridos descansando para siempre en el
Cementerio de la calle 30 de Marzo, en
Santiago, por consideración a sus muertos deben sentirse vivamente lesionadas, ultrajadas,
burladas, y de todas formas ofendidas en sus nobles sentimientos.
9.- El cariño hacia una persona no termina
con su muerte; el afecto se extiende más allá del cementerio, es eterno.
10.- De alguna forma hay que demostrar que en Santiago todavía quedan
mujeres y hombres con dignidad y decoro;
que si la Alcaldía irrespeta a los vivos y a los finados, todavía hay dolientes que aspiran a que sus
parientes fallecidos tengan un camposanto que su entorno genere un ambiente de
decencia, no como lo es ahora, una afrenta para
vivos y muertos.
11.- Señores, señoras, santiagueras y santiagueros,
por favor, ¿hasta cuándo se va a seguir
tolerando tanta infamia ante nuestras propias narices?
12.- ¿Es que
los muertos que están enterrados
en el Cementerio de la calle 30 de Marzo en Santiago, fueron olvidados por sus deudos?
13.- ¿Es que ya los santiagueros y
santiagueras perdieron el orgullo de ser
munícipes reconocidos por su apego a la
limpieza, a la decencia y por querer a nuestra ciudad como nuestras propias
casas?
Los días venideros nos darán la respuesta.
Santiago
de los Caballeros,
3 de marzo de 2014.
Santiagueras
y santiagueros: si no por los vivos, por lo menos por nuestros muertos
Por: Ramón Antonio Veras


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