Publicado en Quisqueya Digital, hoy, Martes 7 de julio 2015, 08:29 AM
Hace diez años, circuló por internet una carta enviada a la Dra. Laura Schlessinger, por una persona oyente de su programa radial, de la que compartí algunos párrafos en un artículo en El Nacional, en aquel momento.
La Dra. Laura Schlessinger, psicóloga estadounidense, era entonces famosa radio y televisión de Estados Unidos por sus imprecaciones homófobas y su defensa encarnizada de los llamados “valores tradicionales de la familia americana”. Desde un programa de radio daba consejos en directo a personas oyentes que llamaban al teléfono del programa.
La carta, es una burla a la interpretación restrictiva y maniqueísta del antiguo testamento de la Biblia, que un buen número de cristianos practica y que determina los argumentos arcaicos y obsoletos frente a la homosexualidad y a los derechos humanos de las personas con orientación sexual por su mismo sexo, y dice así:
“Querida Dra. Laura: Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente sobre la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan solo a recordarle que el Levítico, en su versículo 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto Final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas: a) Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como indica el Éxodo, 21:7. ¿En los tiempos que vivimos, qué precio piensa sería el más adecuado? b) El Levítico 25:44 establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, siempre y cuando sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses? c) Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras está en su peri¬odo de impureza menstrual (Levítico 5:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas. d) Tengo un vecino que insiste en trabajar en el sábado. El Éxodo 35:2 claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría orientar usted en torno a este punto de alguna manera? e) En el Levítico 21:20 se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición? f) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes, a pesar de que esto está expresamente prohibido por el Levítico 19:27. ¿Como han de morir? g) Gracias al Levítico 11:6-8, sé que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aun así¬, ¿puedo continuar jugando al fútbol americano si me pongo guantes para no tocar la pelota? h) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico 19:19, ya que siembra dos cultivos distintos en el mismo campo. También lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster), además de que se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Levítico 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que se acuesta con sus parientes políticos? (Levítico 20:14). Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable.”
En estos días del Orgullo Gay dominicano, la resistencia junto al irrespeto por los derechos de las personas, se manifiesta con evidente fanatismo, radicalidad y con argumentos similares a los ridiculizados por la carta de la persona oyente, lo que nos hace pensar en la pertinencia de recordarla.
Ah! La Dra. Schlessinger, también es autora, entre otros, del libro titulado Como cuidar y tener contento al esposo.
(susipola@gmail.com)
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