Causas y Consecuencias de los Feminicidios desde los Aspectos Médico, Legal y Social en la República Dominicana

Causas y Consecuencias de los Feminicidios desde los Aspectos Médico, Legal y Social en la República Dominicana
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Procuraduría General de la República Dominicana
12 de agosto 2014

Medios de Comunicación y la prevención de los feminicidios

*Por María Jesús Pola Z., Susi

Como se que personas sensibles y expertas hablarán de violencia contra la mujer y que el tiempo es tirano, me remitiré a presentar primero, una breve mención al marco del fenómeno, para concentrarme en la importancia de los medios de comunicación en la prevención del mismo, y terminar con algunas sugerencias que se imponen.

Una primera idea, que ha sido difícil de incorporar en los espacios de decisiones y poder, es que la violencia no es un hecho que nace de la nada y de repente, no! Se sustenta en toda una organización social y política que es discriminatoria y determina la posición subordinada de diferentes grupos o sectores de la sociedad a los que estructuralmente, le limita sus derechos.

En el caso de la violencia basada en el género contra la mujer, la manifestación de desigualdad es extrema, porque no es contra un grupo o sector de la sociedad, sino hacia la mitad de la ciudadanía, lo que evidencia un gran déficit democrático y mantiene incompleta la ciudadanía de las mujeres.

En nuestra sociedad dominicana, al igual que en las sociedades occidentales, estructuralmente desde las esferas política y económica se controla el funcionamiento de la sociedad en general y se determina el lugar de las mujeres y de otros grupos discriminados, a través de un conjunto de ideas, prejuicios, símbolos, costumbres e incluso leyes respecto de las mujeres, que instituyen la desigualdad, instalan la subordinación y ponen límites al potencial de las mujeres.

Este orden social injusto está tan internalizado en el imaginario, que hay una resistencia social férrea para admitirla y para identificar el desequilibrio en las relaciones de poder entre los sexos en los ámbitos social, económico, religioso o político, para todas las personas, hombres y mujeres.

Entonces, necesitamos un cambio en la mentalidad y en los supuestos patriarcales obsoletos que sustentan el mantenimiento de esta violencia, lo que supone una nueva lógica de relación interpersonal, para el funcionamiento social económico y político. Una lógica social y cultural que sustituya el predominio de la lógica androcéntrica y tome en cuenta al 52% de la ciudadanía.

La desigualdad es tan grande, que nos mata a las mujeres y para cambiarla no hay más remedio que ir a las causas, que es la estructura misma, para desmontarlas en un proceso que implica necesariamente, reconocer, evidenciar y corregir las inequidades. La mejor manera de contrarrestar la violencia de género es prevenirla tratando sus orígenes y causas estructurales, porque en la violencia basada en el género contra la mujer, causas y consecuencias, son un amasijo de acciones que mantiene la misoginia, vía los estereotipos ancestrales.

La gran interrogante es cómo, y ahí si que hay que saber que, si bien es el Estado el responsable de lograr estos cambios, no es el único actor. Sería un gran error de la administración del Estado, pretender llevar adelante una política a largo plazo sin dar participación a la población a la que los cambios están destinados. Para enfrentar este fenómeno, todos los ejes de cualquier acción deben estar atravesados por la coordinación sectorial e interinstitucional con otros actores y actoras.

En el caso de la sociedad civil, si es organizada mejor, está llamada a cumplir un papel fundamental en cuanto a expresar opiniones, evidenciar problemas y proponer soluciones y en ese sentido trabaja la Procuraduría General de la República, a través de la Procuradora Adjunta de la Mujer, nos consta.

¿Por qué los medios de comunicación son fundamentales para prevenir la violencia contra las mujeres?

El objetivo último de la profesión periodística y de quienes dirigen los medios de comunicación es lograr una ciudadanía libre y para hacerlo, hay que informar bien.

La periodista feminista chilena Tamara Vidaurrazaga, editora de la propuesta mediática Feministas Tramando, dice que: “El periodismo es patriarcal, porque como muchas otras disciplinas, fue construido por hombres y desde una perspectiva patriarcal, que diminuye a las mujeres y lo femenino. Y es patriarcal en sus productos (imagen estereotipada de las mujeres, menor número de mujeres como fuentes opinantes o imágenes de mujeres como objeto sexual)”.

La comunicación mediática trasmite estereotipos culturales dicotómicos construidos acerca de las mujeres las representan como mentirosas, caprichosas, pasivas, manipuladoras, tontas, astutas, charlatanas, consumistas, por el contrario, a los hombres como leales, inteligentes, activos, independientes, lógicos, aventureros, hábiles.

Escribir una noticia sobre violencia de género es mucho más complicado por los significados culturales construidos sobre lo que significa ser hombre o mujer; las relaciones entre él y ella, la violencia masculina en general y otros muchos aspectos que influyen en este grave problema. (Es frecuente q desde el titular se justifique el propio feminicidios, por ejemplo) (Caso joven sobreviviente en Santiago)

Es decir que, el periodismo serio, tiene que esforzarse por aplicar la acción positiva desde su enfoque y, por supuesto, una perspectiva de los géneros para no reciclar las discriminaciones de nuestra cultura. En nuestra realidad, la acción de la comunicación mediática debe:

1.    Contribuir a la transparencia de la política de la igualdad de oportunidades de los géneros para facilitar que la población pueda integrarse al proceso de cambio.
2.    Sensibilizar, aportando a la sociedad los instrumentos cognitivos y la información necesaria para participar y apropiarse del proceso.

En nuestro país, el grave problema político, social, de salud y de derechos de la violencia de género contra las mujeres, comenzó a conocerse a través de la prensa mucho antes de que la ley 24-97 reformara el Código Penal Dominicano. Recuerdo aquí, precisamente, que me incorporé a la comunicación mediática de opinión, en octubre de 1996, a raíz de la publicación de un feminicidios, en la primera página de El Nacional. (Caso de Asia Mercedes Bastardo).

Quien informa tiene que saber que la realidad toma significado a través de las palabras que utilizamos: a través de las palabras, los conceptos, la clasificación que hacemos, los valores que asociamos a la realidad que informamos. Identificar contenidos que embellecen, disculpan, minimizan y hasta justifican las actuaciones masculinas violentas. Porque estas representaciones influirán irremediablemente en las personas receptoras. (Ejemplos: culpa permanente a maternidad).

Pero también, la realidad toma significado a través de qué aspecto se destaca de la información; la realidad toma significado a través de dónde se coloca la información y la realidad toma significado a través de las historias que contamos de los hechos.

Si como periodistas, comunicadores y comunicadoras, no cuestionamos ni combatimos la desigualdad en que nos ha situado la cultura a las mujeres respecto a los hombres, somos co responsables de las violencias contra las mujeres y los feminicidios, como fenómeno sociocultural muy preocupante.

*Abogada Feminista, Maestría Género y Desarrollo
 Activista por los derechos humanos

 Articulista Periódico El Nacional desde 1996

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