En un par de semanas, se ha dicho, la Cámara de Diputados/as, estará
discutiendo el Código Penal, para adecuarlo a la realidad, como
instrumento valioso en el combate a la criminalidad, una pieza
legislativa que está en discusión desde hace más de 10 años. En este
tiempo, ha sido revisada por diferentes comisiones hasta octubre del año
pasado, cuando fue aprobada en primera lectura, sin embargo, las
mujeres organizadas e independientes, y el Foro Feminista, consideraron
que se mantenían los retrocesos para las mujeres del anteproyecto de
2003, y no lo aceptaron.
Las dominicanas hemos esperado
pacientemente que la reforma penal se realice reflejando los avances
constitucionales a favor de las mujeres y manteniendo las conquistas
adquiridas en 1997, con la ley 24-97 que entonces modificó el Código
Penal Dominicano.
Es motivo de inquietud, que siendo el
feminicidio un crimen probadamente diferente al homicidio, con un iter
criminis distinto fundamentado en las relaciones socio culturales entre
mujeres y hombres, la complejidad que lo desencadena, tanto en el marco
de la pareja, como fuera de ella, no sea tomada en cuenta. Preocupa que
legisladores y legisladoras, solo reconozcan el llamado feminicidio
íntimo, ejecutado por un compañero sentimental, sin tomar en cuenta el
que mata mujeres por desconocidos.
Intranquilidad también, porque
a pesar de que los/as congresistas dicen reconocer que los derechos
sexuales y derechos reproductivos, son derechos humanos, principales y
básicos, seguimos siendo uno de los 6 países del mundo con una
legislación que criminaliza absolutamente el aborto, imponiendo una
norma religiosa restrictiva para los/as católicos/as, a todo el resto
del país, pese a que, las iglesias no deben intervenir en las leyes ni
en el Estado y que, nuestro país no es totalmente católico. (Existen
cuestionantes a los verdaderos índices de catolicismo nacional y algunas
personas entendidas, aseguran que la cifra es mucho menor de lo que
creemos).
Los movimientos de mujeres en el país, han reclamado
históricamente la despenalización del aborto por causales, para permitir
que cada mujer pueda elegir su suerte cuando el embarazo es fruto de
una violación, de incesto o cuando peligra la vida de la madre.
Si
la decisión legislativa que debemos esperar, no tiene en cuenta estas
demandas de mayoría en número y de permanencia en tiempo, va a ser
difícil hasta pensar en una buena imagen dentro y fuera del país para
este Congreso que, prometió cumplir con la deuda que tiene con las
dominicanas.
Sugerimos que movimientos de mujeres y Foro
Feminista, sean recibidas por las comisiones de diputados/as encargadas
del proceso porque hay mucho que decirles y recodarles en esta ¡hora
cero!
susipola@gmail.com

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